Te has decidido a cambiar tus hábitos, pero no sabes
por dónde empezar. Te abruma la cantidad de información que gira alrededor de
la alimentación estos días. No te agobies, tómatelo con calma. Si estas decidido
a subirte a este barco, tienes que saber que llevará tiempo y que será
necesario trabajar en ello, no se dará por arte de magia.

Puede que no sea sencillo. Por ello, la PLANIFICACIÓN
y la ORGANIZACIÓN serán muy importantes en este proceso. Para mí allí reside
una de las claves del éxito, en crear una hoja de ruta que te guíe hacia tu
objetivo.

Espero que este post te aporte algunas herramientas para comenzar a organizarte y así sea más fácil el camino hacía unos hábitos más saludables.

1. Planificar un menú semanal.

Planifica principalmente las comidas y cenas semanales que es lo
que normalmente nos lleva más tiempo. El menú deberá adecuarse a tus gustos,
necesidades, horarios y tiempo.

No diseñes un menú muy elaborado si tienes poco tiempo para
cocinar, prefiere preparaciones sencillas, rápidas y funcionales como: ensaladas,
revueltos, tortillas, salteados, etc. Esto te permitirá comer de manera saludable
y ajustarte a tus horarios.

Puedes también planificar tus desayunos y tentempiés para comer entre horas.

2. Hacer la lista de la compra.

En base a ese menú semanal planifica la lista de la compra y elige un día para hacer la compra semanal. Al tener el menú ya listo podrás hacer tu lista en cuestión de minutos. Un consejo, revisa tu nevera (heladera) y despensa (alacena) mientras haces la lista para no comprar productos que ya tienes. Esto te ayudará a reducir los desperdicios y también a ahorrar.

3. Hacer la compra.

Ya tenemos la lista, ahora solo nos falta ir de compras. Es cierto que lo más acertado sería ir al mercado o a la feria de tu barrio, allí las tentaciones disminuyen y los productos son generalmente frescos y de temporada. Pero esta opción a veces no es viable, ya que en el horario en que podemos ir a hacer las compras el mercado ya está cerrado.

Si vas al supermercado…

  • Sigue tu lista y evita pasearte por todos los pasillos. De esta manera evitarás llenar tu carro con productos que no estaban en la lista y de esta manera, ahorrar tiempo y dinero.
  • Procura que la mayor parte de tu carro lo ocupen alimentos frescos y mínimamente procesados (frutas, verduras y hortalizas, legumbres y cereales integrales, frutos secos, carnes blancas y pescado, huevos, lácteos, etc.).
  • Elige frutas, verduras y hortalizas de temporada, son más económicas y están en su mejor momento.
  • Evita comprar alimentos precocinados o preparaciones para recalentar. Estos productos mejor no tenerlas en casa y recuerda: crea en tu hogar, tu entorno saludable.
  • Si sabes que con ciertos alimentos te cuesta controlarte, mejor no los tengas en casa. Evita que estén en tu carro de la compra. Si no tienes la tentación en casa, será más fácil reducir el consumo de estos alimentos. ¡Si no los ves, es más probable que no los consumas! No te autoboicotees. Y si te apetece, compra solo la unidad y no el paquete XL.

4. Organizar la compra.

Almacena los alimentos de manera inteligente. ¡Mantén los alimentos saludables a la vista! Recuerda siempre esto: ¡Si lo ves, es más probable que lo consumas!

  • Arma un frutero con fruta fresca y de temporada, y déjalo en la mesa de la cocina o en el sitio de la casa donde más lo veas. Si lo ves, lo consumes.
  • Pela y corta la fruta grande (como el melón, la sandía o la piña/ananá), y guárdala  en un tupper en la nevera para tenerla siempre disponible. No nos engañemos, es muy poco probable que te pongas a pelar un melón en el momento en el que te ataca el hambre, por eso es importante tener recursos para esos momentos.
  • Haz lo mismo con las verduras y hortalizas. Guardarlas ya limpias (y cortadas si es posible) para tenerlas listas al momento de la comida o la cena.
  • También en una buena idea tener bastoncitos de zanahoria, apio o pimiento listos para comer como tentempiés entre horas. Son ideales para acompañar con hummus o guacamole.

5. Cocinar más.

Revisa tu menú semanal, elige un día de la semana en el que tengas más tiempo y adelanta algunas preparaciones. Cocinar con anticipación y guardar en la nevera (o incluso en el congelador), te permitirá tener comidas listas si no dispones de mucho tiempo durante la semana. Revisa la técnica del “Batch Cooking”, esta herramienta puede ser tu aliada si tienes poco tiempo.

Cocinar te permitirá depender cada vez menos de alimentos altamente
procesado, te dará la posibilidad de elegir mejores alimentos y más saludables,
y además te ayudará a conectar con tu alimentación desde otro sitio.

¡Anímate a meter las manos en la masa!

6. No renunciar al placer.

Disfruta de tu comida. ¿Quién dijo que
saludable y rico no iban de la mano? Olvídate de eso, una alimentación
saludable es totalmente compatible con una alimentación llena de sabor.

Espero que estas recomendaciones sean útiles para que comiences el
cambio. Puede que al principio no sea fácil y que necesites ayuda, en ese caso
consulta con un profesional para que te guie durante el proceso.

¡Estaré encantada en ayudarte si lo necesitas!

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Viki Lorenzo

Viki Lorenzo

Licenciada en Nutrición. Profesional en dietética y nutrición que te guiará y acompañará en tu camino hacia un estilo de vida más sano.

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