Seguramente en estos días muchos se comieron el último trocito de roscón
de Reyes o el último polvorón que quedaba dando vueltas por la cocina (esa fui
yo) o el último puñado de garrapiñada que quedaba en el paquete; y dijeron la
típica frase: “mañana me pongo a dieta”.

Estamos en una de las épocas del año en las que proliferan, como
por arte de magia, las mil y un dietas milagro. Esas dietas que te prometen
bajar una gran cantidad de kilos en muy poco tiempo. Mucho y rápido. También
nos topamos con las famosas dietas detox (como si estuviéramos intoxicados),
los jugos verdes, polvos mágicos y todo tipo de métodos que te harán bajar de
peso sin casi darte cuenta.

Hoy te quiero contar las razones por las cuales estas dietas y
métodos NO funcionan (y un NO con letras mayúsculas), por qué están destinadas
al fracaso, y por qué no deberías empezar el año embarcándote en una de ellas.

En general son dietas muy restrictivas. Restringen al extremo las
calorías las calorías consumidas diariamente. Esta restricción te lleva a pasar
hambre y eso te genera ansiedad. El hambre y la ansiedad, hace que se vuelven
insostenibles y se abandonan rápidamente. Y aquí viene lo peor, cuando se dispone
de alimento nuevamente, se come en exceso y se recupera rápidamente el peso
perdido.

Restringen generalmente algún grupo de alimentos: en general
suelen ser los hidratos de carbono como pasta, pan, patata, arroz (“el típico
dejo las harinas”). Esto hace que bajemos rápido de peso al perder nuestras
reservas de carbohidratos que están en forma de glucógeno y que también
perdamos agua. Por eso la bajada de peso, muchas veces brusca, al iniciar la
dieta.

En muchos casos son dietas muy monótonas y aburridas. La variedad
de alimentos que incluyen es muy escasa y te prohíben todo aquello que te
gusta. Son muy fáciles de reconocer, muchas de ellas se reducen a pollo y verdura
o pescado y verdura. Todo cocido o a la plancha. ¿Quién puede o quiere pasar más
de una semana comiendo pollo/ pescado hervido? Yo no! Son tan aburridas que le
quitan todo tipo de placer al acto de comer.

Hambre, ansiedad, restricción; nada de esto suena bien. Y todo
esto hace que estas dietas que no sean sostenibles a largo plazo y por lo tanto
no creen adherencia.

El gran problema de estas dietas es justamente ese: “la adherencia”. Son imposibles de hacer por mucho tiempo, no se adecuan al estilo de vida de la persona (ya sea gustos, preferencias, horarios, etc.) y no generan un cambio de hábitos. Se baja rápido, sí! Pero también se recupera rápido: el temido efecto rebote!

El único resultado que se consigue, lamentablemente, es mantenerte dentro del círculo vicioso de las dietas: Deseo de adelgazar-> dieta-> descontrol alimentario-> efecto rebote, y de nuevo al comienzo.

Si quieres bajar de peso, hazlo con cabeza y sabiendo que no
existen métodos mágicos. Que requiere esfuerzo y que la mejor manera es plantearlo
como un cambio de hábitos a largo plazo y no como una dieta temporal. Las dietas
tienen principio y fin, los hábitos duran para toda la vida.

Y por último, NO ES NECESARIO RENUNCIAR AL PLACER PARA BAJAR DE PESO.

Si no sabes cómo hacerlo, consulta con un nutricionista y no te pongas en manos de tu vecina o hagas la dieta del famoso de turno.

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Viki Lorenzo

Viki Lorenzo

Licenciada en Nutrición. Profesional en dietética y nutrición que te guiará y acompañará en tu camino hacia un estilo de vida más sano.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Como siempre, me.encanto tu propuesta…abrazo

    1. Muchas gracias!!!Un beso grande

  2. Excelente comentario